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El presente texto es una síntesis de las declaraciones periodísticas del compañero Aldo Castro (Secretario General del S.T.M.L.Z., y Secretario de Organización de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses, Fe.Si.Mu.Bo.) vertidas en distintos medios de comunicación escritos y radiales en la última semana.

"Es importante que la población se entere de cuál es la situación de los trabajadores municipales de la Provincia de Buenos Aires y del país, porque de otra manera puede creerse que somos un grupo de dirigentes sindicales trasnochados que de repente, para salir en televisión o para rosquear políticamente, nos pusimos de acuerdo en paralizar la capital de la Argentina el 4 de agosto.

Es importante que la gente sepa que los trabajadores municipales de toda la Argentina somos rehenes de los intendentes, en cada uno de los municipios del país, y que esto pasa más allá de los partidos políticos. Ya fueren socialistas, radicales, justicialistas, vecinalistas, del Paufe, radicales k, de la Coalición Cívica, del FpV, de la Concertación, etc., los intendentes piensan lo mismo y actúan de la misma manera con respecto a los trabajadores municipales, de norte a sur y de este a oeste de nuestro país, en las prósperas comunas sojeras y mucho más en las zonas pobres de nuestra geografía.

Es honesto reconocer que hay situaciones diferentes en algunas comunas, donde los salarios y los aumentos permiten llegar a fin de mes, pero hay trabajadores -sobre todo en el interior del país- que tienen ingresos de hambre y trabajan en condiciones indignas, casi indecentes. Si bien soy secretario general del sindicato de municipales de Lomas de Zamora, hablo como dirigente provincial, y respaldo a cada trabajador municipal, desde el que presta servicios en las grandes capitales, como a los que lo hacen en los lugares más recónditos de la patria.

Nos hermana la misma condición, el mismo orgullo de ser municipales, y nos afectan los mismos problemas, porque los salarios van por la escalera pero los precios suben en ascensor

Los intendentes están nucleados en la Federación Argentina de Municipios (FAM), y funcionan como una despótica patronal; los trabajadores vamos a su encuentro el 4 de agosto como Federación Provincial y como Confederación Nacional, acompañados por decenas de miles de trabajadores provenientes de todas las comunas de todas las provincias de nuestro país, en una demostración cabal y contundente, aunque ordenada y pacífica, de nuestro descontento y a decirles que se les acabó la cuerda del reloj.

Es importante que la opinión pública, la ciudadanía, los vecinos de cada localidad entiendan la naturaleza de nuestra protesta.

El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) es un derecho consagrado por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, y es fijado por el Consejo Nacional de Empleo, la Productividad y el Salario, integrado por representantes del sector sindical, del empresariado y del Poder Ejecutivo Nacional. Sin embargo, los trabajadores municipales de la Argentina estamos privados de ese derecho. No tenemos paritarias ni Convenciones Colectivas, como el resto de la comunidad laboral. Nuestros sueldos son fijados a voluntad por cada intendente. Esta situación no tiene lógica jurídica y mucho menos política, y es uno de los motivos de nuestra lucha, porque no somos trabajadores de segunda ni nuestras familias tampoco.

En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la ley 11.757 le otorga facultades especiales a los jefes comunales, que entre otras cosas les permite efectuar despidos arbitrarios, violando el principio constitucional de estabilidad laboral del que gozan los restantes empleados públicos. Esa facultad privativa y antojadiza está acompañada también por la disminución del porcentaje de antigüedad en el empleo (del 3% al 1%), lo que afecta el nivel de los sueldos efectivamente percibidos, de la jubilación, y disminuye el efecto de los escasos aumentos salariales. En los 14 años de vigencia de esa ley, los trabajadores municipales de la provincia de Buenos Aires perdimos el 28% de antigüedad.

Exigimos que los trabajadores contratados (muchos de ellos con varios años de antigüedad) cobren asignación familiar, tal como lo dice la ley. Cuando estos compañeros van a la Anses les dicen que están en relación de dependencia, por lo que el salario familiar se los debe pagar el municipio; y los intendentes los mandan a la Anses, lo cual es intolerable desde el derecho laboral, desde el derecho político, desde el derecho humano y desde la paciencia sindical. Desde FeSiMuBo hemos hecho presentaciones ante el Ministerio de Trabajo, que es la repartición que debe velar por el efectivo cumplimiento de la ley, y estamos a la espera de una resolución en ese sentido.

Al ex Presidente Néstor Kirchner le formulados el planteo de estos temas, luego fuimos recibidos por la actual mandataria Cristina Fernández, y en ambas oportunidades dichos jefes de Estado se manifestaron a nuestro favor, reconociendo la justicia de nuestro reclamo. Entonces los intendentes no tuvieron más remedio que firmar documentos, comprometiéndose a enmendar la violación de nuestros derechos laborales. Sin embargo nada hicieron.

Es justo precisar que en el año 2005, en vida de Néstor Kirchner, la FAM firmó un acuerdo en el que, entre otros puntos, se estableció una acordada nada menos que para el llamado a paritarias. Pero nunca nos llamaron, y nadie nos puede negar que no hayamos tenido desde entonces tolerancia y buena voluntad. Recordemos que los municipales bonaerenses marchamos como FeSiMuBo hasta la FAM en dos oportunidades y no nos recibieron. Fueron desfiles incesantes de trabajadores en las calles céntricas, que registraron las cámaras de televisión, que siguieron en vuelo rasante los helicópteros policiales monitoreando nuestros desplazamientos, pero justo los señores intendentes se habían ausentado saliendo por la puerta secreta de la baticueva.

Ahora vamos a ser decenas de miles y la avenida 9 de Julio -que es una de las más anchas del mundo- nos va a quedar angosta, porque el conflicto adquirió nivel nacional. Ahora les quedará claro a los compañeros quién es el que se raja por el ascensor de servicio cuando llegan los trabajadores. Y después, de regreso a sus ciudades y comunas, nos tendrán que ver cara a cara cuando vengan a pedirnos esfuerzos en nombre de los vecinos, cuando nos pidan apoyo político y votos con carita de boy scout. No se de qué se van a disfrazar, porque los vecinos saben muy bien que quienes barremos y reparamos las calles somos nosotros, que quienes cavamos zanjas en el barro somos nosotros, que quienes atendemos sus reclamos somos nosotros, que con sol o con lluvia, con calores tremendos o en el crudo invierno los que llevamos adelante las municipalidades somos los trabajadores.

En este año electoral, que tengan presente los políticos de todos los partidos, siglas, pelajes y colores, que en la provincia de Buenos Aires los municipales somos 169 mil en actividad, y 40 mil jubilados; lo que equivale a decir que somos más de 200 mil grupos familiares postergados y maltratados. Y que en el país sumamos más de 800 mil trabajadores. Que lo tengan presente estas cifras en particular los intendentes, quienes desde arriba de los palcos dicen que los trabajadores somos la columna vertebral, que sin nosotros no tendrían gestión, pero que cuando se apagan los micrófonos y terminan los actos se encierran en sus despachos y en su gran mayoría desprecian a los trabajadores.

El jueves 4 de agosto vamos a marchar por la avenida 9 de Julio rumbo a la lujosa sede de la FAM, esperando ser recibidos por sus autoridades para entregar un petitorio en el que constan todos nuestros irrevocables reclamos, y para sentarnos a debatir las soluciones. Nuestras exigencias están respaldadas en el ordenamiento jurídico vigente, comenzando por la misma Carta Magna.

Como trabajadores organizados decimos basta. Basta a la miseria y basta a la explotación. Quien quiere oír que oiga, porque nuestra voz es clara y nuestras banderas están en lo más alto. Quien deba tomar nota que lo haga con atención, y le lleve después el detalle al patrón político del que depende.

Señores intendentes no se equivoquen, que la ley es nuestro respaldo y el pueblo nuestro testigo".